Gestor bancario, político, director comercial... Psicópata


 

Entre quienes se dedican a indagar sobre los psicópatas existe la conciencia de que la sociedad actual potencia y recompensa la psicopatía. Por ello,  predicen  una epidemia de sociópatas, que es tal vez la denominación más afortunada.

 

Vamos a explicarlo…

 

En mi libro “Liquidación por Derribo” yo escribía lo siguiente

 

“Un activo tóxico es un paquete financiero potencialmente letal. Es decir, usted, pequeño inversor, ha ido a que le aconseje un asesor bursátil, y él le ha sugerido que se haga con una cartera de valores que incluye, digamos, acciones de Zara, Mango, Ikea y... Banco Pepito.

Usted no sabe que las acciones de Banco Pepito son papel mojado,

Y también desconoce que en el paquete que le estan vendiendo hay pocas acciones en realidad de Mango, Zara e Ikea.

Los activos tóxicos se parecen a los novios toxicos. Tienen muy buen aspecto y son muy prometedores. Al principio, parece que te van a cambiar la vida para bien, pero te la acaban cambiando para mal.”No es casualidad que quien te vendió un activo tóxico probablemente sea alguien muy tóxico para sus parejas.

 

La estructura de peronalidad de  de este asesor o gestor bancario es tóxica en sí misma.

 

 

En  “El abuso de debilidad” Marie France Hirigoyen hace un muy interesante análisis de cómo una sociedad en la que predomina el narcisismo, y en la que el narcisismo se alienta y se recompensa, es una sociedad que se hunde.  Estamos hartos de leer en los medios de comunicación historias de corrupción, fraude, estafas y mentiras a gran escala.  No solo los tóxicos prosperan socialmente, sino que ni siquiera necesitan disimular sus fechorías. No van a la cárcel porque ya se han encargado de sobornar a jueces y magistrados.  Los aspectos que caracterizan a los tóxicos ( encanto, mentiras, seducción, ausencia de escrúpulos, incapacidad de aceptar la culpa,  habilidad para proyectarla en otros) se han convertido en las cualidades que se requieren para trepar en una empresa y/o en la política.  Lo único que importa es que no te pillen. La manipulación se ha profesionalizado, ya hay agencias y coachs que entrenan a los políticos para seducir y mentir a gran escala. Saben pulir a su cliente para hacerle seductor,  torcer los hechos para presentarlos de una manera favorable, manipular noticias para culpar a otros, practicar la desinformación, desacreditar a los rivales, amañar una red de mentiras para hundir a un adversario.  La frontera entre mentira y realidad se ha difuminado. La corrupción y la estafa han dejado de ser la excepción para pasar a ser la norma.

Es el reinado de los narcisistas. 

 

 

 

Marie France Hirigoyen ha escrito un libro fascinante “ El abuso de debilidad” que hace una radiografía clínica e implacable sobre la sociedad en la que vivimos, y en cuya parte final explica la relación entre la crisis financiera y el narcisismo. Una sociedad que valora básicamente los logros externos ( la belleza, el dinero, el poder), que recompensa las transgresiones en lugar de penarlas ( el caso Berlusconi creo que es uno de los ejemplos más claros) , que impone el “ me lo merezco” el “ yo lo valgo”, el “ tanto eres tanto tienes” , que impone la tiranía de la apariencia, la exigencia de la belleza, de la imagen , del look, y que cada vez desprecia más criterios como solidaridad, ética, generosidad, sobriedad:    una sociedad de predadores y presas.

Marie France Hirigoyen lo explica así:

 

“En nuestra sociedad narcisista ya no hay límites a los deseos y por lo tanto no hay nada que desear. Todo parece posible y da la impresión de que todo nos es debido . Hemos perdido el sentido de lo prohibido y de la renuncia. Ese importante cambio ha afectado a la psicopatología de los individuos, que jamás se han sentido tan decepcionados y desencantados y que buscan desesperadamente la forma de recuperar la autoestima.“ (El abuso de debilidad)

 

 

Desgraciadamente, la propia sociedad en la que vivimos es narcisista, está obsesionada con los méritos externos, con el poder, con la belleza, con el éxito entendido como la acumulación de bienes materiales, y mientras admiremos a los narcisistas y les recompensemos con nuestros votos  favoreceremos que  - como sucede hoy-  la política no sea “el arte de aplicar en cada época aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible” ( la frase es de Cánovas) sino un mero medio para conseguir fines particulares mediante el robo y el expolio generales.

No es casualidad por lo tanto que paralelamente a la eclosión de una crisis financiera que es en realidad una crisis de valores y una crisis moral hayan aumentado las personas que llegan a consulta destrozadas por una relación de pareja con un hombre o mujer tóxica o por un acoso en el trabajo o en el instituto. Si la sociedad premia al narcisista o al individuo con rasgos psicopáticos, podemos imaginar que cada vez habrá más personas afectadas por estos individuos, y por tanto, cada vez más casos de ansiedad, depresión, fobia social etc…

 

Voy a poner un ejemplo de cómo se crea o se recompensa a una psicópata. Vosotros decidís :

Jorge, jefe de personal de una empresa, debe eliminar de la plantilla al 17% de los trabajadores mediante un ERE. La empresa no tiene pérdidas, atención, pero esos trabajadores están cobrando más de dos mil euros, y la empresa ha descubierto que su trabajo lo pueden hacer becarios por 500 euros, así que esos trabajadores salen muy caros.  Entre los trabajadores que se van a ir a la calle  hay mujeres con hijos cuyos maridos están en paro, un mujer embarazada, y varios trabajadores mayores de 45 años, que , como Jorge sabe, lo van a tener muy difícil , si no imposible, para encontrar un nuevo trabajo.  Además, tampoco van a contratar a tantos trabajadores como trabajadores expulsados, simplemente se espera que la plantilla remanente trabaje más horas para hacer lo mismo. Jorge se justifica con argumentos manidos del tipo “ Las cosas funcionan así”, “ Si no lo hago yo, me echarán y lo hará el siguiente”, “ esto es una empresa, no una ONG”,  “en realidad nos viene bien una reducción de gasto”, o  “ estamos en crisis y esto es lo normal”.

Jorge dice que esta historia le ha afectado mucho y que lo pasa muy mal.  Jorge dice lo que se espera de él que diga. Porque Jorge no es idiota, y conoce las reglas del juego social. El caso es que Jorge no tiene problemas para dormir, no sufre taquicardias, no llora por las mañanas. Y los empleados despedidos sí. Jorge me cuenta la historia, gin tonic en mano, mientras intenta flirtear conmigo. Tiene novia, y no me lo oculta. No parece sentir el más mínimo remordimiento cuando me sugiere llevarme a la cama.

Jorge es un psicópata.

No es un asesino en serie.

Cuando pensamos en esta clase de individuos, generalmente no miramos a nuestro alrededor. Lo primero que evocamos es la imagen de un asesino en serie. De hecho, casi todos los asesinos en serie responden a este perfil.

Los asesinos en serie suelen ser psicópatas. Pero la gran mayoría de los psicópatas no son asesinos en serie, no llegan a ingresar en prisión y, seguramente, ni siquiera cometen delitos a lo largo de su vida.

Viven entre nosotros y no necesariamente son violentos. Mienten, manipulan y no tienen ningún sentimiento de culpa. Generalmente son  encantadores, aunque sólo es una fachada. En las relaciones de pareja, se presentan como príncipes azules y prometen la luna, el sol, las estrellas…. Hasta que después de la fase “luna de miel” sale a relucir la personalidad más profunda, la del maltratador  -físico o psicológico- y el cuento termina en tragedia griega.

 

Pensemos: Locuacidad, ingenio,  encanto superficial increíble ( muy seductor y muy hábil en las relaciones sociales, muy complicado en las relaciones afectivas profundas) , necesidad de estimulación y tendencia al aburrimiento, impulsividad, insensibilidad afectiva, ausencia de empatía, inmenso sentido de la competencia... ¿Quién no conoce a alguien que reúna alguna de estas facetas? ¿Quién no ha sufrido después de una relación con uno, sea sentimental, laboral, amistosa o familiar? 

 

¿ Los psicópatas nacen o se hacen? Porque hasta ahora no se ha encontrado ninguna base biológica o genética que les caracterice de forma inequívoca. Si Jorge no hubiera sido premiado por su empresa, si Kiko Hernández no ganara una fortuna por destrozar la vida de la gente, si su comportamiento no se animara o recompensara ¿habría tantos?

Puesto que no se trata de una enfermedad, no mejora con fármacos. Por otro lado, los intentos de rehabilitación han resultado infructuosos. La única forma de atajar el problema es la prevención. Algo muy difícil en una sociedad en la que,predomina el "superegocentrismo":  el afán de tenerlo todo al precio que sea, el “tanto eres tanto vales”, la violencia verbal, el “ y tú más”, la agresividad, la competencia, el primero yo, después yo, y más tarde yo. Una sociedad que recorta en sanidad y educación, no en coches oficiales ni subvenciones taurinas. Una sociedad que acepta la corrupción política como algo estructural.

 

Uno de cada 10 empleados en Wall Street es probablemente un psicópata clínico, según Sherree DeCovny, psicólogo.

“Un psicópata financiero puede presentar un perfil perfectamente equilibrado para el puesto de trabajo de director ejecutivo, director, compañero de trabajo y miembro del equipo porque sus características destructivas son prácticamente invisibles”, escribe DeCovny, que reúne la investigación de varios psicólogos para sustentar su conclusión.

Un psicópata clínico es brillante, gregario y encantador. Miente fácilmente y a menudo, y puede tener el problema de sentir empatía por otra gente. Probablemente es también alguien más dispuesto a aceptar riesgos peligrosos, sea porque no conoce las consecuencias, sea porque no se preocupa.

Si habéis visto la película “ El Fraude” con Susan Sarandon y Richard Gere, habéis visto el retrato del psicópata funcional tipo. El protagonista engaña a su mujer, miente, incurre en un fraude bursátil, un asesinato, un engaño a la policía, y todo siempre con una sonrisa y sin que se le despeine un pelo del engominado tupé.  Y es un genio de las finanzas.

La psicopatía es la  primera enfermedad mental ha sido equiparada con cierta capacidad para el éxito profesional, especialmente en  el sector financiero, en donde algunos especuladores (stock traders) en realidad han puntuado más alto que psicópatas diagnosticados en pruebas que miden el espíritu competitivo y la atracción por el riesgo

Otros investigadores lo generalizan a los patrones como especie, afirmando que alrededor del 4 por ciento de todos los ejecutivos son psicópatas, y que su falta de escrúpulos es lo que los ayuda a destacar especialmente en los negocios.

Algunos psicólogos llevan tiempo afirmando que las cualidades que sirven para un político, un corredor de bolsa de éxito, un periodista,  son también los mismos rasgos que definen a un psicópata.

¿Es posible ser psicópata sin cometer crímenes? ¿Puede mi jefe ser psicópata? ¿ Puede mi novio  ser psicópata? "Sí, por supuesto. De hecho, probablemente lo es. Cualquier jefe tiene posibilidades de serlo, pero además creo que hay muchos psicópatas en el mundo del periodismo, una de las profesiones en las que no tener escrúpulos y ser despiadado se considera una cosa buena". Así responde Jon Ronson, autor de "¿Es usted un psicópata?" 

 

"Carece de habilidad para ver lo que conmueve a los demás. Es cono so fuera ciego a los colores, a pesar de si aguda inteligencia,en ese aspecto de la existencia humana. No se le puede explicar porque nada hay en su órbita de conciencia que pueda saltar al abismo de la comprensión. Puede repetir las palabras y decir con mucha labia que lo entiende , y no hay forma de que se dé cuenta de que no lo entiende. Conoce la letra de las emociones, pero no la música"

Kevin Dutton

 

Publicado por: Administrador Web
Fecha: Nov. 20, 2013 at 09:50am



Carlos
Nov. 21, 2013 at 4:53pm
Brillante artículo. Muy interesante. Es bueno saber este tipo de cosas. Son como clases de defensa personal, pero no físicas, si no mentales, para no caer en este tipo de personas.
Escribe un comentario.

Image Code
Reload Image