Sobre príncipes y princesas


Una cosa importante que debes tener en cuenta: Lo “ normal” no siempre es “ lo sano”.  La sobreprotección es y la sobreexigencia son comportamientos que se entienden como “normales” pero no son sanos. En general, las mujeres hemos crecido como niñas sobreprotegidas, y los hombres como niños sobreexigidos. Se esperaba de nosotras que nos casáramos y tuviéramos hijos, y se nos veía como más frágiles y necesitadas de protección. Y se esperaba de ellos que tuvieran un buen trabajo y mantuvieran a la familia. De forma que si la niña quería hacer piano o baile, no había problema, pero sí lo había si quería salir de fiesta hasta la amanececida o si flirteaba con muchos hombres. Y sin embargo, al niño que quería estudiar piano o baile se le disuadía y se le orientaba hacia una carrera más “ viril”, fuera esta derecho, ingeniería, mecánica o una formación de tornero fresador, pero si tenía muchas novias desde joven eso no suponía un problema, más bien al contrario, era la confirmación de que el chico era “ un hombre muy hombre”.

El problema es que mujeres que han sido educadas como princesitas se encuentran un problema muy grande cuando de mayores deben trabajar en entornos laborales extremadamente competitivos, y hombres que han sido educados en el “ordeno y mando” son incapaces de mayores de utilizar el diálogo y la negociación.

Si en tu familia ha habido sobreprotección o sobreexigencia, eso no quiere decir que tus padres fueran necesariamente unos ogros, simplemente que funcionaban de acuerdo a las exigencias y a los modos de una sociedad que en pocos años ha dado un cambio radical, y ha cambiado de paradigma, de modos y exigencias. Nadie está aquí para responsabilizar a tus padres o para culparles. Pero si que hace falta desmontar mecanismos y cambiar patrones. Si tú has llegado a caer en una relación tóxica, fuera en el entorno laboral, en el familiar, en el sentimental o con un falso amigo/ amiga que era en realidad un vampiro emocional,  es porque no te han educado para ser asertivo o asertiva, para dialogar y negociar, para creer en ti mismo,  para saber poner límites, y el trabajo necesario para convertirte en una persona asertiva, con autoestima y capaz de establecer límites sanos  es tuyo y exclusivamente tuyo, y ya no le corresponde a tus padres, porque eres un adulto, o una adulta.

Publicado por: Administrador Web
Fecha: Nov. 07, 2013 at 5:32pm



CinefagiadeSociedades
Nov. 23, 2013 at 1:42pm
A ver si te gusta nuestra campaña contra estos cánones tan dañinos:

http://cinefagiadesociedades.wordpress.com/kill-the-princesses/
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